Se puede hablar del tema desde la juventud, pensando en el futuro o desde la adultez, en base a la experiencia. Si Manuel Gonzáles Prada dijo “los jóvenes a la obra y los viejos a la tumba”, Luis Alberto Sánchez sentenció “no es concebible un país sin viejos que hagan reflexionar y señalen experiencias”.En tal sentido, el Obligado cambio generacional en las organizaciones políticas, o en la sociedad civil organizada en general, debe ser en forma progresiva, como vasos comunicantes, que se consolide en beneficio del país. Los jóvenes, hombres y mujeres buscan su espacio, ayudémoslos y aprendamos a compartir.
Es indudable que la juventud de hoy está mejor preparada que las anteriores, pero también con mayores retos y con mayores dificultades. Pero, la mejor garantía para no fracasar, es educarse permanentemente, asumir responsabilidades político-sociales, practicar la solidaridad, pensar en el bien común, que la superación permanente sea en ese sentido. Pensar en esta forma no es descuidar nuestra descendencia, antes por el contrario es asegurarles una mejor forma de vida, disfrutarla en un mundo mejor. Lo que se logra hoy es para que lo gocen los que vienen detrás. Siempre hay que pensar en el mañana.
Los jóvenes que asumen poder político deben saber que el poder corrompe y la soberbia es su peor consejera, nadie es perfecto, debe saber escoger a los que saben más que él, para que lo ayuden a gobernar bien, saber escuchar y ser inteligente para entender que nadie es dueño de la verdad, los caprichos no congenian con el arte de gobernar.
El justo reclamo de los jóvenes para tener oportunidad de desempeñarse como dirigentes institucionales, debe ser atendido de inmediato, fijarles cuotas de participación, pero dándoles formación socio-política–doctrinal, porque lo más importante del ”hacer” es el “porqué”, su razón de ser, su filosofía, su motivación, el valor de las cosas. Creo que así vamos formando nuevos líderes con valores, que conduzcan al bienestar de la nación.
Sigue vigente lo que inculcaba a los jóvenes el Maestro Víctor Raúl Haya deLa Torre, cuando los arengaba diciéndoles “prepararse para la acción, más no para el placer”. Los jóvenes no necesitan demostrar su valía, por cuanto hay muchos ejemplos en el Perú donde sobresalen o deslumbran con su eficiente y honesto desempeño en las misiones encomendadas.
Los períodos de la vida del hombre nos señalan que la juventud se sitúa precisamente en el centro de la vida, lo que de por sí, nos está diciendo que sobre ella como piedra angular edifiquemos un nuevo Perú, en constante ascenso. Además, los jóvenes son el grueso del electorado y también su permanente renovación, por lo que debemos mirarlos constantemente, y no sólo en circunstancias electorales.
