Doble Cara
Publicado por lalomendoca en enero 16, 2012
Inversión, palabra bendita que los políticos la usan como opio para adormecer a la gente, y lo hacen a las mil maravillas. Quien va a dudar de que ella da trabajo y crea riqueza para financiar la inclusión social. Pero olvidan que todo tiene su pro y contra, entonces cual será el contra en este caso, ¡la corrupción!
Cuántas obras mal concebidas, expedientes técnicos mal hechos, licitaciones amañadas, cartas fianzas sin respaldo financiero, que dan lugar a arbitrajes, conciliaciones descomedidas, consorcios formados de la noche a la mañana, etc., con arreglos bajo la mesa. Quien no conoce el teje y maneje de estos “arreglos”. La inversión se hace a como caigan las ofertas, sin un sentido de planificación.
Se exalta y propicia la inversión privada, sobre todo extranjera, en desmedro de la inversión pública, con otro argumento bendito que el Estado no cuenta con los recursos ni la tecnología, a sabiendas que cada vez nos estamos haciendo más dependientes del conocimiento externo en perjuicio del nuestro. Justamente en la era del conocimiento que es sinónimo de poder. Es para llorar. ¿A nuestros políticos se les cruzará por sus cabezas este pequeño raciocinio?
Aquí podríamos encontrar una causa del crecimiento sin inclusión. Podríamos pensar que con una mano saludamos atentamente la inversión y con la otra hacemos la señal para pedir o recibir lo indebido. A esto me refiero cuando titulo este comentario como doble cara.
Escudriñando, por ejemplo, el conflicto minero nacional nos encontraremos con varias sorpresas ingratas que tienen que ver con esta doble cara de la inversión. Con una mano se recibe la inversión y con la otra se hace señas para decir ¿cuánto hay? Pruebas a granel. Los signos exteriores de riqueza son una muestra. Doble cara de la inversión.
Se achaca a los gobiernos regionales y locales que no tienen capacidad de gasto, para presentar al país una imagen negativa de la descentralización, a sabiendas que este proceso es realmente un proceso redistributivo de la riqueza en el país; así como un mejor control y participación ciudadana, democracia participativa, para combatir la corrupción. En cualquier momento tomarán como ejemplo Cajamarca para justificar que la descentralización no conviene a los intereses del país. Ya lo hizo Fujimori y nuestra historia peruana nos describe los diversos intentos truncos de descentralizar el poder y la riqueza.
Acepto de igual manera que también se descentralizará la corrupción, pero con la seguridad que habrá un mejor control, una mayor fiscalización, el ojo del amo estará mas cerca al caballo, parafraseando “el ojo del amo engorda el caballo”
El Perú sigue creciendo pero lo usufructúan unos cuantos a costa de los trabajadores peruanos mal remunerados. La mayor parte del queso se lo lleva el gran capital. Es la crítica al modelo primario exportador de materias primas sin mayor valor agregado.
El hombre nace sano pero la sociedad lo corrompe ¿quién no sabe de esta sabia lección?
Entonces, el slogan debe ser “alabada sea la inversión y condenada la corrupción”, así de simple.
