El APRA con más de 85 años de fundación, corriente ideológica de alcance continental indoamericano, creada por Víctor Raúl Haya de la Torre, sigue vigente. Basada en el pensamiento unionista de Belgrano, Bolívar y Monteagudo. Es un movimiento contra los poderosos en defensa de los pobres. Una revolución en democracia, que respete la libertad y la justicia. Nació como fuerza emancipadora para fortalecer la democracia en los Estados de las Américas-especialmente en los de Indoamérica.
Como lo demuestra el c. Alan García, en su libro Modernidad y Política en el siglo XXI-Globalización con justicia social. Aunque su teoría básica fue construida con los datos que Haya se llevó del Perú de 1923 y del México de 1924, su trabajo intelectual fue permanente a lo largo de toda su vida, lo que le permitió redefinir, perfeccionar y enriquecer los conceptos hasta su muerte en 1979. No hay pues una ideología aprista anclada o congelada en el tiempo. Como decía el pensador griego Heráclito de Efeso, ancestro del método Hegeliano, de la dialéctica. Nada permanece, todo deviene.
Esta fecha memorable nos obliga a reencontrarnos con su pensamiento filosófico. Es necesario reflexionar sobre el acontecer nacional e internacional de cara al siglo XXI. Análisis de la doctrina, estructuración partidaria, plan máximo (cinco puntas de la estrella), renovación dirigencial, los estamentos partidarios, acordes a la nueva organización de la sociedad peruana. A la luz del espacio-tiempo-histórico.
¿Cuál es nuestra respuesta? La connotación política-socio-económica-cultural, tanto al interior como a nivel nacional, se puede sintetizar en dos grandes problemas: La corrupción y la inseguridad ciudadana, que comprometen seriamente la gobernabilidad, sin la cual no hay democracia ni desarrollo.
¿Qué se está haciendo sobre la moralidad pública? inquietud permanente de Haya “El Perú no solo necesita de gobernantes que no roben el dinero fiscal sino de gobernantes que no arrebaten la libertad ciudadana. Robar el dinero de una nación y robarle sus derechos, son crímenes que exigen sanción ejemplar Los derechos ciudadanos son el tesoro moral de una Nación, el dinero fiscal su tesoro material.
El fenómeno de la globalización. El avance de la ciencia y la tecnología para explotar y transformar los RRNN enfrenta el problema de la contaminación ambiental y el calentamiento global, dando lugar a las corrientes ambientalistas o ecologistas.
Que no se nos avasalle, no hipotequemos recursos y capacidad de creatividad, que comprometa el conocimiento. Cómo involucrar estos conceptos en la negociación de las concesiones o alguna otra modalidad de inversión. En la actividad económica ¿El Estado debe ser convidado de piedra? ¿Cuál debe ser su rol?
Nacionalismo Aprista significa emancipación económica. Peruanizar al Perú es nacionalizarlo en el sentido integral y elevado del concepto. Es luchar por que sea Nación Libre y Justa. No podríamos peruanizar el Perú mientras los peruanos vivan en la ignorancia y en la miseria. Ni podremos peruanizarlo mientras vivamos en coloniaje económico, hipotecando nuestras fuentes de riquezas a cambio de empréstitos ruinosos. Por esta peruanización del Perú lucha el Partido Aprista Peruano. Por supuesto, sin apartarse de la visión del mundo, sin desestimar sus fenómenos económicos, sociales y políticos. Por eso somos el partido de las mayorías nacionales. Se basa en la defensa de los intereses de esas mayorías, es la defensa de la Nación.
Propiciamos un Estado de Participación, Estado basado no en el ciudadano como cantidad sino en el ciudadano como calidad. Estado de participación, de todos aquellos que en una forma u otra contribuyan con trabajo, es decir, a la formación de la riqueza nacional.
Son innegables las discrepancias internas, muy difíciles por cierto, dudar si estamos en el camino correcto. Hagamos entonces un examen de conciencia, abierto al debate, sin temor, como nos formó nuestro maestro. Un reencuentro con él, revisar nuestros actos, nuestros comportamientos y con mayor rigurosidad los que hemos desempeñado algún cargo de suma responsabilidad, por encargo del Partido o del Pueblo.
No nos engañemos a nosotros mismos, por que eso es inmoral y los inmorales no tienen cabida en el Aprismo. No seamos apristas del “montón”, capacitémonos permanentemente, hagamos aprismo fuera del Partido. Como lo exigía nuestro maestro. El sentido de “lealtad” es al Partido y no a la persona, no hay que estar esperando recompensa, eso nos empequeñece, nos hace diminutos, enanos de la política
Comenzamos toda actividad partidaria con Víctor Raúl ¡Presente! para recordar que antes que nada ni nadie está el fundador, jefe, maestro y guía, Víctor Raúl Haya de la Torre. Con mayor razón evocarlo en estas aciagas circunstancias.
Le preocupaba el futuro del APRA, como se lo advertía al c. Idiáquez, que al APRA no le sucediera lo que le ha sucedido a otros partidos, que desaparecieron con la muerte de sus fundadores. Que no sea una premonición como su arenga “después de mi muerte la victoria”.
¿Quién puede creerse “jefe”? y señalar lo que debe hacer o no un aprista, el APRA es democracia y honestidad, no confundamos conceptos; como la disciplina con la mordaza que es propio de la dictadura, que siempre la combatimos. La militancia está en ebullición.
Al APRA lo sentimos todos, apristas y no apristas, somos partido del pueblo, somos referentes del quehacer nacional. No hay ningún medio de comunicación que se abstraiga de nuestro devenir. Lo trascendente es su doctrina, los comportamientos se corregirán por si solos y no con amenazas, más bien apacigüemos los ánimos atendiendo el reclamo de las bases.
Lo que acontece en el APRA no es culpa de la militancia, porque constantemente insiste en dialogar y reflexionar internamente, pero no es atendida. Sino revisemos, desde cuándo se publican manifiestos y opiniones de burós y compañeros apristas. Yo le remití una carta al c. Mulder y no mereció respuesta.
Los apristas como cualquier ciudadano tenemos deberes y derechos. Por lo tanto, no se nos debe exigir obligaciones sino se respetan nuestros derechos. Se nos exige ser promotores de las obras que hizo el gobierno aprista, pero no se nos explica si se aplicó o no la doctrina aprista. La dirigencia del Partido Aprista Peruano está en la obligación de difundir decentralizadamente, oral o escrito, si se actuó bajo esos principios. Los militantes reclamamos ese derecho. No puede haber un pequeño grupo predestinado que sólo ellos lo saben y el resto no. La democracia debe comenzar por casa.
El Aprismo, antes que partido, fue escuela. Haya de la Torre, antes que estadista, maestro. Nos repetía la frase atribuida a Dantón: la revolución primero está en la cabeza de los hombres y luego en las calles. Ahora, ya no hay educación partidaria, capacitación permanente como era el APRA de antaño, cuando el Jefe estaba vivo. Como decía Haya hay que educarnos, para estar preparados para el debate, para persuadir y atraer militantes. Hay mucho pan que rebanar. Haya enseñó a que gobernar no es mandar, mandan solo los que llegan al poder no por la vía democrática. Ellos mandarán pero no gobernarán. Escogió el camino difícil, la revolución en democracia.
No somos pocos los apristas discrepantes sobre la dialéctica del acontecer nacional. El Maestro decía “todos tenemos algo que dar y algo que recibir. Nadie es absolutamente sabio como tampoco nadie es absolutamente ignorante”.
El Partido Aprista trasciende, es el partido del pueblo. Entonces, nadie puede ocultar lo que sucede en su interior. Es como el llanto que no puede ocultar la tristeza o el dolor. Haya en el corazón aprista es irremplazable, el altar de nuestra conciencia ya está ocupado. Los líderes que se sucedan tendrán su lugar en nuestras conciencias en la medida que cumplan y hagan méritos a su legado. Quien podrá decir como el Maestro “vine desnudo y me iré desnudo”.
La unión no se pide de arriba hacia abajo, porque los de arriba son pocos y los de abajo somos muchos. Más fácil es que se pongan de acuerdo los de arriba.
Palabras de Haya que dejan huella indeleble en los verdaderos apristas: Ni halago, promesa o amenaza lo han doblegado. Mi lucha es y ha sido dura, porque soy pobre y he mantenido limpia la dignidad de mi pobreza. Haya se reconocía “sólo soy un militante”, sin embargo el PAP se mantenía firme y compacto. ¿Qué podemos decir ahora?
Detectemos la enfermedad antes que sea demasiado tarde y podamos decir orgullosos ¡El APRA Nunca Muere! Renovación de dirigentes es el remedio milagroso y el partido es cantera de líderes. En el día del natalicio de Haya, prometamos que vamos a cambiar para bien.
A la luz de estas remembranzas hagamos nuestro análisis de lo que nos viene ocurriendo hoy en día y saquemos nuestras propias conclusiones.
Frente a estas grandes dificultades que atravesamos, juremos cumplir con las sabias palabras de nuestro Maestro Víctor Raúl Haya de la Torre: “Nacimos juntos, hemos vivido juntos, continuaremos juntos. Vivo o muerto quiero verlos juntos”. ¡Víctor Raúl! ¡Víctor Raúl! ¡Víctor Raúl!
