He tenido la oportunidad de seguir el debate del Pleno del Congreso sobre las modificaciones a la Ley Universitaria, pudiendo concluir que, eligiendo a las autoridades universitarias por el voto directo, secreto y obligatorio de la comunidad universitaria, se van a resolver los problemas que actualmente enfrenta la universidad peruana.
La preocupación, a todas luces, obedece a los recientes acontecimientos en la universidad de San Marcos. Creo están equivocados de rabo a cabo. La medicina va a ser peor que la enfermedad. Habrá violencia, impugnaciones y denuncias de fraude por quítame esta paja, inclusive recurrirán al poder judicial. La historia está plagada de estos hechos y no escarmentamos. Lo padecemos con el mismo Congreso, las componendas para elegir a la mesa directiva, lobbys, otorongo no come otorongo. De repente la recargada agenda los obnubiló.
Para comenzar nadie dijo nada sobre ¿Cuál es la misión de la universidad? ¿Cómo se organiza estructuralmente? ¿Cómo se gobierna? ¿Cómo se administra? ¿Cómo se financia? ¿Cómo deben funcionar las Universidades pública y privada? ¿Qué entendemos como comunidad universitaria?
Hay mucho pan que rebanar a la luz de las experiencias o antecedentes. Por ejemplo: el tercio estudiantil, el derecho de tacha, los institutos de investigación y tecnológicos, escuelas de postgrado, las curricula, tesis universitarias, acreditación universitaria, participación del trabajador no docente, empresas para universitarias o centros de producción, proyección social, etc, etc.
Un aspecto importante es la ratificación y ascenso en la carrera universitaria. Oferta y demanda de carreras profesionales compatibles al desarrollo nacional. Las carreras técnicas ¿no son de carácter universitario?; sin embargo existen universidades tecnológicas. La autonomía universitaria versus extraterritorialidad, no es un Estado dentro de otro Estado, la autonomía es dentro de la Ley.
Considero que el actual sistema de elección de autoridades universitarias, jefes de departamentos académicos, decanos, vicerrectores y rector, es adecuado. Quizás pueda implementarse una forma de participación universitaria al estilo de participación ciudadana, Consejo de Coordinación Regional, Consejo de Coordinación Local, Consejo de Coordinación Distrital. Combinar la democracia representativa con la democracia participativa. Como suele comentarse, la universidad es la sociedad en pequeño.
La elección de autoridades universitarias, no sólo se refiere al rector o vicerrectores, sino también a otras como las ya mencionadas. En síntesis, el problema universitario es complejo y exige la participación de las partes involucradas y es necesario escuchar su opinión. Pienso que la elección como se está planteando, empeorará la situación, se politizará en extremo, que no es conveniente para la creación científica del conocimiento. ¿Cómo se procederá? ¿Por listas? ¿Participación de género? ¿Cifra repartidora? Los trabajadores no docentes quedan como “convidados de piedra” La medicina de repente es peor que la enfermedad.
Eduardo Mendoza Seminario
