Hay que rescatar la motivación y las buenas intenciones del Presidente Alan García, en la propuesta de dar trabajo en la administración pública a los mejores estudiantes universitarios, como una respuesta del gobierno a la juventud, de trabajar por su patria, una alternativa al problema de la fuga de talentos. Es pensar permanentemente en la juventud, el futuro del Perú. Esta iniciativa es una forma de beneficiarse del crecimiento, de distribuir la riqueza, pues hay que asegurar su financiamiento. Se sobreentiende que será para los niveles de gobierno, central, regional y local. Ha insistido que no se debe contratar a los carnetizados de partidos políticos o parentela de los gobernantes de turno y funcionarios de su entorno. Es para los que no tienen padrino, que tienen como tarjeta de presentación sus conocimientos y buen aprovechamiento.
Supongo que se está refiriendo a los mejores profesionales, recién titulados, con capacidad de ejercer la profesión. Si es así, hay que aprovechar la ocasión para poner atajo a otro problema, que para obtener el Título debe exigirse como requisito, sustentar y aprobar una tesis o trabajo de investigación, que demuestre los conocimientos adquiridos y la capacidad para resolver un problema.
Esto ayuda a entender que los estudios de especialización o de postgrado, no son inmediatos a la graduación, sino que deben ser después de adquirir una experiencia, de un contacto con la realidad. Se corre el riesgo de no titularse y creer que con un Magíster ya está capacitado para ejercer la profesión, violando la ley de profesionalización. También hay que tener en cuenta que estas circunstancias falsean las remuneraciones, cuando se afirma que la fuga de talentos o no se consiguen buenos profesionales, es por sueldos que no son atractivos. Claro está que el profesional cargado de grados académicos, más no de título profesional, quieren recuperar rápidamente su inversión académica. Tenemos muchos casos en la administración pública que así lo demuestran.
Establecer dicho requisito para obtener el título profesional, significa para la Universidad recuperar una de sus funciones primordiales, la investigación, su capacidad de crear conocimiento. Al mismo tiempo, el profesional está apto para desempeñarse con eficacia y eficiencia en beneficio de su país.
Al Perú le falta capacidad inventiva, originalidad. Siempre recurrimos a experiencias de otros países. Se oculta que los “países adelantados” dedican mucho dinero a la formación de investigadores y a la investigación, pensando que no hay desarrollo sin investigación. Contrario a ellos, pecamos del facilismo de atraer la inversión extranjera, sin importarnos la transferencia tecnológica, la dependencia del conocimiento, que es gravísimo. El dinero no lo es todo.
La propuesta nos lleva a un mayor análisis, si se está pensando en estudiantes propiamente dichos, de qué ciclo académico y para desempeñar qué tipo de actividades de la administración pública. Cuál es la perspectiva.
